BLOG

El arte de ser padres

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image.png

Cuando una persona decide ser padre o gracias a los asares de la vida se convierte en uno, puede que como cualquiera,  sienta miedo o expectación al gran reto al que se van a enfrentar, y en el camino suelen aparecer  interrogantes  constantes acerca del papel que se desempeña como responsables de un pequeño ser,   cuando nos encontramos con hijos que requieren cuidados especiales, estas preguntas se presenta con más intensidad y mayor frecuencia, ¿estaré dando lo mejor de mí para que mi hijo/a pueda tener una rehabilitación integral?,  ¿hasta qué punto puedo permitir o cohibir que mi hijo desarrolle una tarea/actividad/labor?.

Pues bien, lo primero que debemos tener en mente como padres de niños con necesidades especiales es que se debe atravesar por una serie de fases en los que se produce un proceso de adaptación, en el primer estado se presenta el shock al enterarnos de la condición, seguido por una fase de sufrimiento, seguido por una etapa de negación, en la que tendemos a rechazar la idea de que nuestro niño tenga una discapacidad  y empezamos a buscar segundas, terceras y cuartas opiniones médicas. Esta fase puede desembocar en la siguiente; ira y resentimiento al descubrir que la verdad no se puede negar. Finalmente, llegamos a la fase de aceptación, donde asimilamos la discapacidad de nuestro hijo y nos preparamos para vivir con ella.

Es claro que las etapas pueden presentarse en distinto orden a como se mencionaron y que unas perduren a lo largo de la vida, así como el hecho de que algunos padres nunca atraviesa por algunas de ellas, lo cual puede estar en relación con la forma en que cada uno sobrelleva las emociones. El conocer las etapas de adaptación nos ayudara a entender que estos sentimientos no son lineales, es decir, aunque creamos que hemos aprendido a aceptar totalmente la discapacidad, pueden surgir de nuevo emociones como la tristeza o la ira cuando nos enfrentamos a nuevos aspectos de ésta. 

Lo realmente importante es aprender a manejar la etapa en la que nos encontramos y los sentimientos negativos que puedan aparecer, para que así podamos sobrellevar las dificultades que se pueden presentar en el cuidado de un hijo con discapacidad, para esto podemos tener en cuenta algunos consejos que pueden ser de utilidad:

La perseverancia.

Este punto es aplicable a cualquier padre, pero para los padres de niños con discapacidad es especialmente relevante. Seguramente tengamos que escuchar muchas veces por parte de profesores, médicos e incluso amigos que nuestro hijo “no puede” hacer algo, pero no debemos olvidar que los límites los marcamos nosotros, y que puede ser que para nuestro niño aprender a hacer algo en concreto suponga un esfuerzo superior, pero eso en ningún caso quiere decir que jamás vaya a poder.

Los límites son necesarios

Es necesario tener muy presente el hecho de que nuestro hijo presente una discapacidad, no quiere decir que no debamos educarlo como a cualquier otro niño. Debemos aprender a discriminar entre los actos que pueden ser consecuencia de su discapacidad y los que, simplemente, son cosas de niños por lo que deberán ser corregidos en los momentos que sean necesarios.

Igualmente debemos tener presente que aunque es  importante que los niños puedan tener un acompañamiento y supervisión constante de sus padres, no debe llegar a la sobreprotección, ya que esta no permitirá un desarrollo de la independencia y autonomía en tareas como el autocuidado, hábitos saludables entre otras habilidades indispensables para su vida cotidiana.

Divertirse

A veces estamos tan centrados en los sacrificios que requiere nuestro hijo, que nos olvidamos de que para él/ella somos padre y madre, y que somos responsables de que crezcan en un ambiente que permita hacerlos sentir felices y seguros, así como nosotros mismos debemos disfrutar del tiempo que pasamos con ellos.

“SER PADRES, ES UNA TAREA DEMASIADO COMPLICADA, PARA QUE ALGUIEN EXIJA LA PEREFECCIÓN. CADA NIÑO ES ÚNICO Y COMO TAL CADA RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS, ES DIFERENTE. SER PACIENTE Y SEGUIR INTENTANDOLO, ES LO MEJOR QUE SE PUEDE HACER”

DANIELA MONCADA PSICOLOGA